Cusco a pie y aclimatación
Con calma: Plaza de Armas, Catedral y Qorikancha, y luego sube por San Blas. Ve a Sacsayhuamán al atardecer y cierra el día con un pisco sour en la plaza.
A 3.400 metros de altura, en un fértil valle andino, Cusco fue la capital del Imperio inca y hoy es la puerta al Valle Sagrado y a Machu Picchu. Los españoles levantaron sus iglesias y casonas sobre cimientos incas impecables, así que cada callejón cuenta su historia en dos capas.
Más allá de los monumentos, Cusco es una ciudad andina viva: mujeres del mercado con polleras de colores, ollas humeantes, un barrio de artistas y bares donde el pisco sour corre hasta tarde. Dedica el primer día a aclimatarte y luego recorre todo el centro a pie.
Con calma: Plaza de Armas, Catedral y Qorikancha, y luego sube por San Blas. Ve a Sacsayhuamán al atardecer y cierra el día con un pisco sour en la plaza.
Excursión a las salineras de Maras, las terrazas circulares de Moray y el mercado de Pisac. Duerme en Ollantaytambo para tomar el tren temprano al día siguiente.
Tren temprano a Aguas Calientes y bus hasta la ciudadela, mejor con guía. Regreso a Cusco por la noche, con buena comida para cerrar el viaje.
La plaza porticada es el corazón de Cusco, flanqueada por la Catedral y la Iglesia de la Compañía. Pide un mate de coca en un balcón y observa cómo se superponen cimientos incas, arcos coloniales y cafés modernos.
Sobre la ciudad, bloques de piedra de hasta 200 toneladas encajan sin una gota de mortero. Sube a media tarde, cuando la luz dora los muros en zigzag y se abre la vista sobre los tejados rojos de Cusco.
El barrio bohemio de Cusco trepa la ladera entre callejones empedrados de casas blancas de adobe y balcones azul cobalto. Asómate a los talleres de artesanos y disfruta de una de las mejores vistas de la ciudad desde su plazoleta.
Recubierto antaño de láminas de oro, este Templo del Sol fue el santuario más sagrado del Imperio inca. Los españoles levantaron el convento de Santo Domingo encima, de modo que la impecable cantería inca y los arcos coloniales conviven pared con pared.
El gran mercado techado de Cusco huele a pan recién hecho, quesos y decenas de variedades de papa, mientras los puestos de jugos apilan frutas que apenas sabrás nombrar. Siéntate en la barra de comida a probar un caldo de gallina o un chicharrón por una fracción del precio de un restaurante.
Desde la estación de Ollantaytambo el tren llega a Aguas Calientes en cerca de 1,5 horas, y allí los buses suben en zigzag hasta la legendaria ciudadela inca. Reserva tu entrada con horario con mucha antelación y ve temprano para ver las terrazas entre la niebla antes de que lleguen las multitudes.
En torno a la Plaza de Armas, con la Catedral, el Qorikancha, restaurantes y agencias casi todo a pie. La mejor base para una primera visita.
El barrio de los artistas en la ladera, lleno de talleres, cafés y balcones azules. Encantador, aunque la subida empedrada cansa mientras te aclimatas.
Más alto que San Blas, más tranquilo y local, con vistas impresionantes de la ciudad cerca de Sacsayhuamán. Más económico, pero prepárate para muchas escaleras.
Alrededor del gran mercado: bullicioso, auténtico y central, con los puestos de comida más baratos. De noche es más tranquilo, así que elige bien el alojamiento.
Cuy asado al horno, plato de fiesta desde tiempos incas: piel crujiente, carne tierna, servido con papas y ají. Pruébalo en Tipón, el pueblo del cuy al sur de la ciudad.
Cerdo frito con mote de maíz blanco, camote, cebolla cruda y hierbabuena. Un contundente desayuno de fin de semana, mejor de pie en un puesto del mercado.
Fusión peruano-china: carne de res salteada con cebolla, tomate y ají, con papas fritas y servida sobre arroz. Reconforta tras un día en altura.
Bebida refrescante de maíz morado hervido con piña, canela y clavo. Sin alcohol, se vende en todas partes y acompaña de maravilla cualquier plato.
La temporada seca, de mayo a septiembre, trae días despejados y soleados, ideales para caminatas y Machu Picchu, pero también es temporada alta. Las lluvias (noviembre a marzo) dejan todo más verde y tranquilo, aunque suele mojar por la tarde, y el Camino Inca cierra cada febrero.
El centro histórico se recorre a pie, y conviene sacar el Boleto Turístico para las ruinas y museos. Los taxis son baratos, los colectivos van al Valle Sagrado y a Machu Picchu se llega en tren desde Ollantaytambo; tómate el primer día con calma por la altura.
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Cusco es un destino accesible con opciones para todos los presupuestos.