Templos del casco antiguo y el río
Empieza temprano en el Gran Palacio y camina hasta el Buda Reclinado de Wat Pho. Cruza en transbordador a Wat Arun y cierra con copas al atardecer en la orilla de Thonburi.
La capital de Tailandia golpea todos los sentidos a la vez: incienso que sale de templos dorados, woks encendidos en cada esquina, tuk-tuks que serpentean entre el calor. La antigua isla real de Rattanakosin guarda los grandes santuarios, mientras el río cose todo el conjunto de la ciudad.
Pero Bangkok es también azoteas con bar, centros comerciales climatizados y puestos de fideos a las tres de la madrugada. Dale tres días y pasará de lo sagrado a lo hedonista sin bajar nunca el ritmo.
Empieza temprano en el Gran Palacio y camina hasta el Buda Reclinado de Wat Pho. Cruza en transbordador a Wat Arun y cierra con copas al atardecer en la orilla de Thonburi.
Pasa la mañana en el mercado de Chatuchak y refréscate luego en un centro comercial de Sukhumvit. Remata con una azotea y cena a lo largo de la línea del Skytrain.
Recorre por la mañana los khlongs de Thonburi en barca de cola larga y explora después las galerías de Charoen Krung. Reserva el apetito para una ruta de comida callejera por Yaowarat al anochecer.
El deslumbrante recinto real de Bangkok, de 1782, un laberinto de agujas doradas y salones cubiertos de espejos. Ve temprano y cúbrete hombros y rodillas: en el santuario del Buda Esmeralda el código de vestimenta se cumple a rajatabla.
Alberga el Buda Reclinado de 46 metros cubierto de pan de oro y la escuela de masaje tailandés más antigua del país. Echa monedas en los 108 cuencos de bronce que recorren la sala para pedir un deseo con banda sonora de metal tintineante.
El Templo del Amanecer se alza 70 metros sobre el río, con su aguja incrustada de porcelana china rota que brilla a cualquier hora. Cruza en el transbordador de 5 baht, sube los escalones empinados y míralo dorarse al atardecer desde un bar de la orilla de Thonburi.
Uno de los mayores mercados de fin de semana del mundo, con más de 15.000 puestos en 27 secciones. Ve sábado o domingo por la mañana antes del calor y sigue los pasillos numerados hacia lo vintage, la cerámica y el helado de coco.
Al caer la noche, la arteria principal de Chinatown se convierte en una cocina al aire libre de woks al carbón, neón y taburetes de plástico. Haz cola por gambas de río a la brasa, sopa de fideos guay jub bien pimentada o un cuenco de postre de nido de golondrina.
Escapa del tráfico en una barca de cola larga que se cuela por los khlongs de Thonburi, entre casas sobre pilotes, jardines de orquídeas y templos ribereños. Alquila una una hora en el muelle de Tha Chang o toma el económico barco exprés de bandera naranja entre los grandes monumentos.
El barrio real histórico junto al río, con el Gran Palacio, Wat Pho y Wat Arun. Ideal para alojarse y recorrer templos a pie por calles tranquilas y bajas.
La espina moderna de Bangkok, tendida a lo largo del BTS Skytrain, con azoteas, centros comerciales y comida sin fin. Cómodo y bien conectado, aunque con poco encanto de antaño.
Joyerías de oro y herboristerías de día, un corredor legendario de comida callejera de noche. Denso y con carácter, mejor recorrerlo a pie tras el anochecer.
La calle pavimentada más antigua de la ciudad, hoy una franja creativa junto al río con galerías, viejas shophouses y hoteles con historia. Perfecta para un paseo pausado hasta el Chao Phraya.
Fideos de arroz salteados con tamarindo, huevo, gambas y cacahuete picado. Thip Samai, cerca del casco antiguo, es la dirección de culto.
Cuencos diminutos e intensos de caldo oscuro y especiado de cerdo o ternera, antes vendidos desde las barcas de los canales. Pide varios: un cuenco apenas da para tres bocados.
Arroz glutinoso dulce empapado en coco con mango amarillo maduro. Mejor de marzo a mayo, cuando el mango está en su punto.
Ardiente ensalada de papaya verde majada con lima, chile, ajo y salsa de pescado. Pídela 'mai phet' si quieres sobrevivir al primer bocado.
De noviembre a febrero es el momento ideal: seco, con brisa y unos 25-30 °C, perfecto para templos y paseos por el río. De marzo a mayo aprieta un calor brutal, y el monzón de junio a octubre trae chaparrones cortos e intensos que rara vez arruinan el día.
Esquiva el tráfico con el BTS Skytrain y el metro MRT, ambos baratos y climatizados. El barco exprés de bandera naranja del Chao Phraya une los grandes puntos ribereños y Grab cubre el resto; las ruinas de Ayutthaya son una excursión fácil de un día en tren.
Un presupuesto diario realista por persona, en tres estilos.
Bangkok es un destino accesible con opciones para todos los presupuestos.